martes, 24 de marzo de 2009

EL AMOR AGAPE

Desde nuestra infancia, hemos escuchado que debemos amar a Dios, a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros familiares y amigos; éstos se practicaban por medio del respeto y la solidaridad. Pero conforme pasa el tiempo y crecemos, vamos experimentando otras sensaciones que no conocíamos de niños, como lo es amor pasional. Amor que se basa más que todo en encuentros como pareja, pero que de ahí no pasan, el sentimiento muy pocas veces permite llegar a algo más.

También existe el amor ágape, conocido también como amor de virtud, el cual es el amor que a todas las personas de este mundo nos gustaría encontrar para pasarla bien en la vida. ¿Y porqué eso? Precisamente, porque se trata de ese sentimiento impersonal e incondicional. Un amor que lo entrega todo, lo resiste todo, lo cree todo, es servicial, cortés, no es egoísta ni envidioso. Aquí no hay lugar para los celos, lo único importante es el bienestar de la otra persona.

No podemos negar que suena espectacular lo anteriormente citado, pero también debemos caer en razón de que ese tipo de amor, viéndolo bien, pareciera un poco irreal, dado a como solemos comportarnos las personas y las tentaciones que muchas veces estamos expuestos.

De ahí que se diga, que el amor ágape es un amor que sólo Dios puede entregarnos, ya que sólo él nos acepta tal y como somos, feos o bonitos, buenos o no tan buenos, pobres o ricos, otros. A su vez, es el único que ayuda sin mirar a quién y sin importar lo que digan después. Nosotros no, en ocasiones si ayudamos es por “apuntarse a la pelota” como dicen, otros para tener reconocimiento y algunos no lo hacen por vergüenza de que los vean con alguien o en algo.

Es en el matrimonio, principalmente, en donde se habla de poner en práctica este amor, que podría entenderse como mirar en la misma dirección de Dios. ¿Por qué centrarse sólo en este tipo de unión? Imaginemos que hermoso y diferentes sería el mundo, si todos y cada uno de nosotros pudiéramos llevar a cabo el amor ágape, creo que tal vez sería un lugar en donde gran cantidad de crímenes atroces no se cometerían, un lugar quizás donde no habría pobreza ni desigualdad, se respetaría a nuestra madre naturaleza y pese a que todos seguiríamos siendo diferentes nos trataríamos como iguales, como hermanos.

En lo personal creo, que muchas de estas características del amor ágape no se cumplen, por problemas o conflictos con nosotros mismos, por deseos insatisfechos, por experiencias desagradables; dado que la mayoría suele guardar y recordar sólo lo negativo; sin darse de que siempre hay una oportunidad para experimentar lo positivo de la vida, para ser mejor y para estar feliz.

Tratemos siempre de dar lo mejor de nosotros en todo lo que hagamos y por supuesto de mostrarnos tal y como somos, porque muchos veces los disfraces que utilizamos son difíciles de cargar.

Gracias por su visita y disfruten del amor!!!

Arianne Salas Hernández

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